«En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»A lo largo de los años, desde su adolescencia, las vidas de Mattia y Alice parecen condenadas a acercarse, a cruzarse… tal vez a buscarse.
En un mundo que no parece hecho para ellos, en un ambiente que intenta asfixiarles, la soledad resulta, en ocasiones, una opción más que aceptable. Sin embargo, en otros momentos se convierte en una compañera celosa y traicionera cuyos fantasmas intentan mantener cautivas a estas dos almas atormentadas por sus traumáticas experiencias pasadas.
No hace falta ir muy lejos para encontrar a nuestro alrededor la parte más visible de historias como ésta. “La soledad de los números primos” nos permite descubrir el lado más oculto de las víctimas de una sociedad que se ensaña con los más débiles, conduciéndoles a un desierto sin salida, a una oscuridad sin fin.





